RECAPITULACIÓN

Primero Fusilen es un taller de coreografía que diseñe. La semana pasada fue puesto en práctica por primera vez, en la Escuela de Danza de la UNISON (Universidad de Sonora), en Hermosillo. He aquí un pequeño texto de recapitulación.

(Quizá este texto es muy interno, pero para saber más sobre el taller da click aquí)

Primero Fusilen es un experimento pedagógico. Siendo, como soy, un artista defensor de la autodidaxia, el taller, más que enseñar maneras de hacer, más que transmitir información, busca producir situaciones para que las cosas ocurran, para que se produzca conocimiento. Proponer a los participantes situaciones problemáticas y ofrecerles herramientas para que las resuelvan desde su propia inteligencia es la táctica utilizada. Cuando el tiempo y los recursos son pocos pero hay mucho que hacer, cosas inesperadas ocurren.

A lo largo de una semana, cada participante se vio frente a la consigna de desarrollar una obra nueva cada día. Una consigna de dimensiones enormes, quizá incluso ridículas, pero que justo por su aparente imposibilidad invita a resolver y crear desde lugares insospechados.

Considero un ejercicio vital del artista el constante cuestionamiento del propio lugar de enunciación, de las propias comodidades de producción de discurso, de las estructuras (a veces invisibles) que a priori delimitan y limitan su entendimiento de la creación y de lo que el arte puede llegar a ser o a hacer. Ciertas indicaciones a la vez estrictas y generales sirvieron de marco para generar este tipo de reflexión, este tipo (incluso) de conflicto.

A riesgo de sonar demagógico, y espero no hacerlo, no me canso de tirar flores. En el contexto de una escuela para bailarines (no para coreógrafos) con un fuerte énfasis en la técnica, proponer un taller en el que la coreografía puede ser mil cosas antes que danza es, si no descabellado (y justo no me parece descabellado), sí un reto espinoso. No sólo por lo complejo que los problemas propuestos puedan resultar, sino, sobre todo, por el desafío ideológico que puede significar decirle a alguien (alguien que durante muchas horas al día trabaja en ser un bailarín más virtuoso cada vez), que a veces el virtuosismo, e incluso la danza, pueden no ser fundamentales para la coreografía. Encontrarme con bailarines que, fuera de toda sumisión, están listos para cuestionarme, para defender su punto de vista y decir “no estoy de acuerdo con lo que estás diciendo”, pero para quienes tener cierta perspectiva no es impedimento para experimentar, para interesarse desde la duda, para tomar totalmente en serio el trabajo y estar abiertos a encontrar otras maneras, para estar abiertos a cambiar de opinión, a reestructurarse, a cuestionar su propia práctica y encontrar cosas nuevas en su búsqueda personal; es maravilloso.

Me fascinó particularmente la forma en la que los pequeños miedos a tomar responsabilidad sobre la creatividad propia iban siendo confrontados y reorganizados a diario. La forma en la que cada quien, desde ángulos distintos y a ritmos distintos, asumía su condición de artista. Cada tanto llegaba alguien, con cara de conflicto, a mostrarme su más reciente trabajo previa advertencia: “creo que no entendí muy bien pero hice esto”. Muchas veces, frente al trabajo expuesto, pensé que me hubiera gustado haberlo hecho yo. Lo que quiero decir es que la inteligencia, la sensibilidad y la disposición para el trabajo jamás se vieron obstaculizadas por prejuicios, o por lo menos no que yo me diera cuenta, y eso no es poca cosa.

Resolver los problemas coreográficos que les planteé tampoco es poca cosa. Algunos de ellos tienen mil posibles soluciones, otros quizá ninguna, o no una que conozca. Es decir, gran parte del taller está planteada desde la ignorancia en el sentido en el que Rancière la defiende. En ese sentido, mi lugar en el taller buscó no ser (regresando a un tema sugerido al principio del texto) uno de ostentación de poder, el de un profesor que distribuye información, sino uno de vulnerabilidad, el de alguien que comparte problemas e intereses a pensar e intentar resolver. Pensando esta experiencia no sólo desde la pedagogía sino también directamente desde la práctica artística, busqué implementar la misma posibilidad de producción de experiencias nuevas de la que les hablé en relación a la producción de obras, y busqué también analizar, comprender y absorber lo más posible el conocimiento generado por ellos en sus prácticas. Los blogs a los que cada quién subió la documentación de sus trabajos quedan como una plataforma individual y colectiva de exposición, pero también como una fuente de apropiación, comparación, referencia y consulta de algunas de las muchas formas en las que se pueden abordar ciertos problemas coreográficos. Fuente a la que seguramente recurriré más de una vez. Ojalá no sólo yo.

Hermosillo rifa, me digo cada vez que pongo un pie en la ciudad, y me doy cuenta, a poco, de que lo que conozco de Hermosillo es esto. La gente de esta escuela de danza, profesores y estudiantes y algunos más, y el Club Obregón. Esa es mi idea de Hermosillo, Y entonces entiendo por qué me digo eso, por qué me digo que Hermosillo rifa, y estoy totalmente de acuerdo conmigo.

Juan Francisco Maldonado, Noviembre del 2014, Ciudad de México.

Revolver_Enfield_No2_Mk_I

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s